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Beneficios del coaching y acompañamiento de lo/as cuidadores de personas con demencia

El cuidado de una persona con deterioro cognitivo es un largo camino repleto de dificultades. Es muy habitual que los/as cuidadores/as, que en gran medida suelen ser familiares, y más concretamente mujeres, se sientan solos/as en un entorno que no les comprende. Por este motivo es imprescindible contar con momentos de respiro, de autocuidado, donde puedan sentirse reconfortados/as.

La demencia es una enfermedad cruel, que pone a prueba no solo a quien la padece, sino también a quien convive con él/ella.

El coaching es una disciplina que abarca muchos campos, y también el del cuidado de familiares de personas con patologías neurológicas. El acompañamiento de quien cuida, la aportación de pautas para abordar esos momentos tan difíciles de alteración de conducta, el proporcionar un espacio donde el/la cuidador/a se sienta comprendido y pueda encontrar las herramientas que tanta falta le hacen, resulta un oasis en mitad de un desierto. En este caso, el/la coach no solo tiene que saber de su disciplina, conocer el coaching en todas sus dimensiones, sino también debe tener conocimientos acerca de las patologías neurológicas.

Esta combinación resulta de gran ayuda para los/as cuidadores/as, ya que aprenden a gestionar el estrés que la situación genera, entienden los motivos que llevan a su familiar o persona a la que cuidan a realizar ciertas conductas, a priori inexplicables, y contribuyen a mejorar la calidad de vida de ambos, tanto del cuidador/a, como de la persona que padece la enfermedad. Es muy habitual el desconocimiento de las implicaciones de las patologías neurológicas y más aún el alivio en el sufrimiento de quienes cuidan, puesto que es común la creencia de que, al no existir una cura para la demencia, no hay ninguna posibilidad de cambiar la situación de los/as cuidadores/as.

Nada más lejos de la realidad, si bien es cierto que la ciencia aun no ha descubierto cura alguna para la demencia, no es menos cierto que el buen manejo de ésta por parte de los familiares y cuidadores/as, así como el sentimiento de comprensión y compañía, genera una disminución del estrés que, a su vez, redunda en un mayor bienestar.  

Fundación de Neurociencias

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