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¿Qué significa padecer demencia?

“Si un ser humano te escucha, estás salvado como persona”. Esta frase se le atribuye a Carl Rogers, psicólogo estadounidense, padre de la Psicología Humanista.  

La demencia es mucho más que la pérdida o deterioro de la memoria. Es una patología neurodegenerativa que afecta a las funciones ejecutivas, es decir, la capacidad de planificación, toma de decisiones, resolución de problemas, autorregulación, autocontrol, etc. En definitiva, las capacidades y habilidades que necesita una persona para disfrutar de una vida plena y autónoma. Al margen del tipo de demencia que se trate, el factor común es la situación de dependencia que padecen los pacientes. Necesitan un/a cuidador/a las 24 horas del día para cualquier actividad básica de la vida diaria. Esto supone un desgaste para las personas que se encargan de este cuidado. Afecta a su estado físico, pero también emocional, ya que el agotamiento que supone es inmenso. Por ello, es imprescindible el autocuidado para los/as cuidadores/as, pero en muchas ocasiones no encuentran ni el tiempo ni el modo de hacerlo.  

Es importante que el entorno social comprenda que la demencia no es tan simple como la pérdida de memoria a corto plazo. Pueden padecer agnosia, que es la incapacidad de reconocer objetos, lo que constituye un grave riesgo de accidente para quien lo padece. La persona no es capaz de identificar ciertos objetos, por lo que tampoco reconoce el riesgo que conlleva su utilización, por ejemplo, no sabe que una ventana entraña un riesgo alto porque puede caerse por ella, o las consecuencias del uso de cualquier tipo de objeto cortante.  

Supone de gran ayuda para quien cuida, contar con un entorno que sepa escuchar y validar el esfuerzo que conlleva este cuidado. Comprender que la persona con demencia no pretende molestar ni causar ningún tipo de malestar a quien le cuida, sino que realmente no tiene capacidad para hacer lo que se le pide, ni siquiera reconocer situaciones que han sido habituales a lo largo de su vida cotidiana. Los pacientes con demencia no pueden expresar lo que les está ocurriendo, si tienen dolor, si están asustados o simplemente si tienen algún tipo de necesidad fisiológica. Esta situación puede generar frustración en la persona cuidadora, por eso es tan importante que exista alguien cercano que le escuche y no le juzgue.  

“Mira con los ojos de otro, escucha con los ojos de otro y siente con el corazón de otro”. (Alfred Adler) 

Fundación de Neurociencias

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