Entidad Sin Ánimo de Lucro. Número de registro: 1183SND

Relación que hay entre Apraxia y Demencia

La mayoría de las personas que padecen demencia presentan apraxia, es decir, dificultad o incapacidad para realizar tareas que precisen una secuenciación o un determinado patrón (Huang, J. 2023). Dicho de otro modo, no son capaces de llevar a cabo con éxito tareas, aparentemente sencillas, que han estado haciendo durante gran parte de su vida sin ninguna dificultad. Cualquier acción que requiera de una planificación (agarrar un objeto, usar cubiertos, vestirse, etc.) se vuelve algo imposible para una persona con demencia. Quieren hacerlo, pero no saben cómo y genera gran frustración, tanto en el paciente como en el/la cuidador/. En estos casos, no es en absoluto recomendable insistir, ya que, por mucho que se le diga, no lo hace porque no puede, no porque no quiera y la presión que supone confrontarlos con una tarea imposible para ellos/as conduce a un episodio de alteración de conducta. 

Existen varios tipos de apraxia, como la ideomotora, producida cuando la persona no es capaz de realizar movimientos voluntarios que ha aprendido a lo largo de su vida, por ejemplo, saludar o realizar algún aspecto de la higiene. La apraxia de la marcha se da cuando el paciente no es capaz de caminar, pierde la coordinación precisa para hacerlo. La apraxia de la construcción impide construir objetos, incluso si se trata de copiar un dibujo.  

Al margen de los tipos de apraxias, la persona que está afectada por una demencia deja de hacer actividades que venía practicando de forma casi automática durante mucho tiempo. Es muy difícil asumir que ya no puede utilizar los cubiertos de forma correcta, vestirse o ir al baño sin ayuda. En esta etapa es fundamental entender que se encuentra en una situación de vulnerabilidad, ya que tampoco reconoce el peligro, podría abrir la puerta de un coche en marcha, manipular objetos cortantes de forma inadecuada, etc. Si se da alguna de estas situaciones, nunca se debe recriminárselo, ni hacerle entender lo que ha hecho, porque no lo comprende y lo único que se conseguirá es que se altere. Es muy difícil mantener la calma en estos momentos, pero lo que necesitan es que les entendamos, que tengamos presente que están perdiendo capacidades de manera irreversible y necesitan un apoyo constante, así como un rostro amable que les proporcione seguridad. Reaccionarán mucho mejor si la expresión de quien los mira es de cariño, compasión y colaboración. Para proporcionar un buen cuidado, es necesario comprender la demencia y aceptar que se produce una pérdida constante de capacidades, pero no de necesidad de afecto, de hecho, esta necesidad se incrementa a medida que la enfermedad avanza.  

Fundación de Neurociencias

Newsletter

Ir al contenido